Estos días de esqueletos prehistórica y activa; La Muerte vino a decirme que aunque vieja, está muy viva.
Pasea por los incendios como si fuera bombera; y se hace amiga del viento para llevarse a cualquiera. Se adentra en los huracanes con su guadaña de acero; y destruye al que se ponga debajo, del aguacero. Por aluviones navega su barquita es la guadaña; la corriente la pasea por los lugares que daña.
Sonríe donde no llueve la sequedad la seduce; disfruta viendo morir cualquier flor que se le cruce.
Se para en la carretera provoca los accidentes; y lo que menos la importa es que se muera la gente.
Va por la tierra y el aire persigue a pobres y a ricos; y si despista al piloto la nave se vuelve añicos. La muerte no se resiste guerrera y provocadora; la Iglesia la dignifica pero es una Pecadora. ¿Y por qué a mi me castigan cuando amo con vehemencia y luego, la Muerte… libre se queda sin penitencia?
Aunque soy la tradición tengo instinto de protesta; desciendo de Eva y Adán y el pecado… me molesta.
Soy de todas las partes, porque soy de la tierra de la que no se nombra, de aquella que recuerde… la de los montes bajos, donde el cielo se pierde o aquella otra, que llora y en llanto me destierra.
Soy barro entre la lluvia sangrienta de post-guerra la que exuda silencios y su lamento es verde, y su boca es tan roja de misterios, que muerde y se torna amapola la greda que me entierra.
Soy de azules, marrones entre grises plomizos soy del cielo en desierto, soy de un sueño en el arte me cobijo en suspiro que enciende los hechizos
y cuando cruza un ave, mi anhelo se reparte y cuando nadie pasa, me escondo en los carrizos y porque soy de tierra, soy de todas las partes.
Porque descubro la apariencia de un sueño la idea de un suspiro flotando en la mirada.
Porque cierro los ojos para adentrarme en las variantes del paisaje y siento que un arroyuelo me habla de la tierra entre pequeñas piedras de agua dulce.
Porque se desviste en la brisa la caricia de un beso y huele a monte bajo cual primitivo incienso…
Porque mis sentidos se agrandan y un impulso ascendente me recobra el verdor de la esperanza. Y se expresa al instante un triángulo verde como un lugar de cita para hablar de belleza o escribir poesía entre las sustancias de la forma.
El sueño enciende el fuego de la tarde y el paisaje se ensancha transformándose en alma.
¿Por qué llamamos cielos a la distancia? ¿Dónde van nuestros ojos cuando soñamos? ¿Por qué teniendo brazos nunca volamos? ¿Dónde están esas alas de nuestra infancia?
Yo recuerdo las plumas y su elegancia Pero sólo nos quieren si regalamos; Las arranqué de golpe, para hacer ramos y se las di a los dioses de la abundancia.
Sin plumas vaga el alma sobre la tierra cual pájaro sin alas que busca nido; ¿Qué soberana fuerza mueve y destierra que la gracia se quiebra cuando ha nacido?
La libertad del niño ya se hace guerra y el garzo de las alas ¿dónde habrá ido?
Perché chiamiamo cieli la distanza? Dove vanno i nostri sguardi quando sogniamo? Perché non voliamo mai con le armi? Dove sono quelle ali della nostra infanzia?
Ricordo le piume e la loro eleganza Ma ci amano solo se le regaliamo; Le ho strappate subito, per farne dei mazzi di fiori e le ho donate agli dei dell’abbondanza.
Senza piume l’anima vaga sulla terra come un uccello senza ali che cerca un nido; quale forza sovrana muove e scaccia quella grazia che si spezza quando nasce?
La libertà del bambino è già in guerra e l’airone con le sue ali dove sarà andato?
. He traducido tu hermoso y sugerente poema al italiano, lo publicaré citándote a ti y a tu enlace en mi columna dominical Gioielli Rubati el 3 de septiembre. Gracias y saludos desde Italia.
En la ternura encuentro lo que me hace soñar fantasía en latido que alegra el corazón, una gracia divina que expresa la emoción de saber que he nacido para poder amar.
Y soy esa palabra que revuela en el mar gaviota que transita por cielos de ilusión, las letras ya son barcas y las olas canción escrita sobre el agua donde puedo cantar.
El juego, la acrobacia ¿Son espejos del llanto? El mar es la sonrisa de esa fuerza que tensa No sé si son cantares ecos del desencanto o son palabras hechas para mi autodefensa.
¡Vivir! es la palabra que siempre quiero tanto la barca que entre espumas, me alegra y recompensa.
Camino hasta la viña donde medito campos Baco viene a mi encuentro, brindamos por la sangre nos bebemos la esencia de la cepa más grande y borracha en los brazos de mi tiempo declamo.
A solas, en la cueva perfumada de caldos serenamente triste, reconciliando el hambre; se ilumina en mi pecho la belleza del almo cual si fuera la suerte creciente de la tarde.
Lo mismo que una niña que cree en la nostalgia recordé los perfumes de las ninfas de Baco, bebí del mismo néctar y me quedé dormida.
Percibí de las cosas esa eterna sonrisa que no termina nunca por más que la rebaso en la calma serena donde el amor se explica.