SEQUÍA

•23 mayo, 2017 • 16 comentarios

 

Nubes de polvo – Foto: Julie Sopetrán

El chorro de la fuente
se está secando
y en el prado no hay agua
¿Qué esta pasando?
Busco agua dulce
que sacie esta sequía
tan insalubre!

El huerto se ha secado
porque no llueve
y se torna amarillo
lo que era verde
¿Qué está pasando
que parece un desierto
lo que era un prado?

La mar mira a la tierra
y está llorando
en la sal de sus lágrimas
se mece un barco
Nanas azules
y le pregunto al cielo:
¿Por qué no hay nubes?


©Julie Sopetrán

SIMIL

•11 mayo, 2017 • 40 comentarios

 

 

Porque soy lugareña
percibo lentamente
la quimera del símbolo
fantasía que reitera

 vivencias

afinidad el sueño en dependencia
de palabras que arden
en el surco de los significados
son instantes
tambalean el rumbo de lo propio

ascienden

descienden en sensación de compañía
en lo factible
llueve sobre la tierra seca
la inclinación se reafirma
cala el placer de la caricia en el ensueño
del arado

llamea el aire 

cualidad el sentido
o la forma de ser en el análisis
de la contemplación
amplitud de paisajes

arcano

donde la greda ya es distancia
nuestros cuerpos se esparcen
en la ceniza del deseo
palabra
o la efigie esculpida
allí
en la suavidad palpable
de lo íntimo.

©Julie Sopetrán

UN VUELO DE MARIPOSA EN LA MIRADA (Ante la escultura del Doncel de Sigüenza)

•9 mayo, 2017 • 14 comentarios

Tumba de Martín Vázquez de Arce. Catedral de Sigüenza (Guadalajara España)
Una de las más bellas esculturas del gótico tardío español. Se atribuye al escultor Sebastián Almonacid (1486) Foto: Julie Sopetrán

Apoyada en el codo de la calma
hoy me viene el Doncel a la memoria,
leo en su libro la palabra: historia
y entre sus letras se me pierde el alma.
Expresión de lector meditabundo
contemplativa imagen de la vida;
¿Buscan tus ojos la ilusión perdida
o el deseo de estar lejos del mundo?
Sobre un haz de laureles reclinado
pareces alternar sueño y cordura;
me consuela tu gesto de dulzura
tu afán de percibir lo ilimitado.
¿Con qué piedra se ha hecho tu belleza
quién puso el pensamiento entre tus manos
por qué bajan tus ojos mis lejanos
resplandores de ensueño y sutileza?
Es Martín Vázquez de Arce, caballero
militar castellano, noble hidalgo;
contigo en la lectura yo cabalgo
el dolor, la alegría, el mismo fuero.
Desde mis soledades te comparto
admiro de tu página, el silencio;
en la mueca del tiempo me licencio
tu museo de historia ya es mi cuarto.
La escultura me alienta, en ella vivo
la lectura es mi pan en tomo abierto,
latido de los ritmos en desierto
o el valor ancestral  del viejo archivo.
¿Qué canto hay en tus manos, mariposa
o es tacto de alabastro la lectura
cual vuelo que revuela tu armadura
en rumor luz-palabra que se posa?
Viene rozando piedra con sus galas
luego, en la llama de mi palmatoria,
se quema el movimiento de sus alas:
tiempo, palabra, pensamiento, historia… 

© Julie Sopetrán

A UNA PIEDRA

•30 abril, 2017 • 57 comentarios

 

1-053 

Cubierta de musgo, la piedra entre las ruinas
soporta los azotes del viento
me siento junto a ella, la miro, no hay yeso en su piel
tampoco es una piedra rodada ni un guijarro,
inamovible, sonriente, eterna
me atrevo a preguntar si tiene madre
si todavía existe su cantera o la enterró el paisaje de los siglos
¿qué manos la pusieron en el arco toscano
qué desazones pétreas limaron su linaje
por qué está sola y sangra entre los musgos su cara sin fisuras?
Y le pregunto cuántos años tiene
cuánto ha sufrido y por qué sonríe
me responde su silencio monástico
y yo sé que está viva y que ha sido mampuesta
por el que ya está muerto…
Y la miro y me mira
y me gusta crear historias nuevas
sobre su duro cuerpo, cuentos de jade o jaspe
de musgo y plasma y rocas
y le pregunto por qué llora si no llueve
y le cuento historias grises como de piedras pómez en espumas de lavas
y me escucha, me escucha y no responde
su altar es el misterio
la imagino altiva, siglos atrás, a la escucha del canto gregoriano
recubierta de odas medievales y las canciones monódicas de los trovadores
en este cenobio en ruinas, armazón de un pasado dormido en el instante,
me voy y no se mueve
y vive,  disfrazada con terciopelos nuevos,  entre un polvo de tierra que la ama,
guarda en su corazón la inscripción enigmática del tiempo
del oro, del imán, de los metales símbolos de alquimias…
…todo pasa por ella, los átomos, los granizos, la humedad de la noche,
estática es eterna
y le cuento cosas y ella sabe que un día no sabrá de mi
y ella seguirá ahí
para saber qué pasa.

 

 ©Julie Sopetrán

RECOMIENDO UN LIBRO PARA EL DÍA DEL LIBRO

•23 abril, 2017 • 7 comentarios

 

 

“Las farolas caminan la calle”   de mi amiga y poeta Isabel Fernández de Quirós. ¿Qué mejor que dar a conocer un nuevo libro en el día del libro? Un libro de una amiga, un libro de poesía, un libro que representa lo sensible, lo bello, lo que perdura en nuestra mente y toca el corazón de lo maravilloso.
Si leer es un placer, leer poesía es un doble recreo de las sensaciones. La imaginación y la palabra se alteran, se combinan con el fondo y la forma  y comparten el alma y el sentir del poeta. En este caso donde Isabel aviva la ternura, la pasión, la tristeza… Encaminada por su lírica, por el sentimiento, desde la exaltación intelectual y moral que dan vida y movimiento a sus farolas, como lámparas encendidas por la inspiración y por el conocimiento del lenguaje que magistralmente utiliza.  Fuente de vida, de familia, de silencio y también de excelente trabajo. Fuente donde el lector saciará su sed a través de la sensibilidad de nuestra poeta.  El aire, la flor, la danza, el desmayo, la incertidumbre, los espejos, los páramos, el mar, el tiempo, la quimera, la guitarra, la serpiente, el engaño, la tarde, Mozart, las sonrisas, la vendimia, la vejez, el llanto, la luna, el solfeo, lo finito, el pasado, los inventarios… y también los nietos, y el sol y la vida y tantas y tantas cosas que la inspiran y le dan motivo suficiente para cantar y contar y no parar de hacerlo nunca. Por eso, porque sus farolas están encendidas en esta “noche oscura” que nos toca vivir. Yo recomiendo encarecidamente este libro, Ediciones Vitruvio, en la Colección Baños del Carmen. Número Seiscientos treinta y seis, Madrid, España. Teléfono: 91 573 21 86. Lo recomiendo porque la palabra es importante y todo, todo se puede transformar en Poesía. Felicidades Isabel. 

Y no dejes, amigo lector, de visitar su blog:  

https://apalabrandolosdias.wordpress.com/            

 

LO IDÍLICO

•18 abril, 2017 • 31 comentarios

 

 

Recuerdo la lectura de aquel poema, cuando
la mar llenó mi cuerpo de sales y de espumas,
tus versos en mis labios recrearon las brumas
y entre ellas, todavía me encuentro navegando,
…reminiscencia afable que me dejó pensando
al disfrutar abismos del verso que me arrumas,
no podría decirte tanto y cuánto me abrumas
si al instante en tus olas ya me encuentro nadando…
Ardentía del aire, remolinos del verbo
o el paralelo tacto de la luz en ocaso
que al navegar, los fondos de tu lenguaje observo,
aquel poema, cuando… lo insólito fue acaso
poesía, tormenta: nuestro común acervo
y en la mar de tus versos, desde entonces, me abraso.

©Julie Sopetrán

ALEGATO

•8 abril, 2017 • 14 comentarios

 

 

Todo yace en su sombra
en su vigor oculto
y todo es un retrato solitario del tiempo
en nuestra permanente evolución de esencias.
 

Y somos cuando amamos
y eres la consciencia del verbo
tan sólo con nombrarme
Y soy lo imaginado porque existo
en lo etéreo
o en aquello que es puro
porque nace en el alma.

En el significado de las cosas
es allí donde te siento cerca
donde lo minúsculo se hace grande
y aunque no te lo diga
para mi…
…lo imperioso es sentir
o comprobar que existo
porque amo.

©Julie Sopetrán

 
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