VAGANDO EN EL INSTANTE

•12 junio, 2017 • 31 comentarios

 

 

 

 

 

 

Escher

 

 

¿Cuánto dura un instante en la memoria?
Si en el tiempo real todo es espacio
punto final la idea de atraparlo,
mi presente cercano es la consciencia
saber y comprender que estoy viviendo. 

Voy a llegar a ti… le digo al sueño
y necesito el verbo para verte.
Si pasado es presente, soy futuro
paralelos de luz en lejanía
progresivo desorden que se altera
bengalas que iluminan nuestros cuerpos
cuando a solas ignoro las distancias…

Sólo tengo palabras en el alma
y permanecen porque son formales,
el yo abrazado al desde su origen
o un lenguaje común que se entreteje…
Ese es nuestro sentir en movimiento
que en brevedad semántica se agranda
y parte de lo exiguo a lo constante
hasta hacerse habitual en lo frecuente. 

Es un momento al otro en semejanza
movimiento sin par del cambio estable
o instante que se queda en el camino
en plena circunstancia de vivencia

Es un surco que se abre a la semilla
una señal, un faro y una linde
que seguimos sin ver adónde vamos.
Instante: es lo que vivo y lo que siento.
 

©Julie Sopetrán

EL RÍO QUE FUE AL MAR

•8 junio, 2017 • 25 comentarios

 

 

 

 

 

 

 

Y salí de mi arroyo para buscar el mar
imaginé las olas, las llanuras turquesas
las líneas onduladas y las crestas
agudas…
No supe adónde iba
reflujo en la marea
Me atacaron dragones y tormentas
lluvias transformadoras que luego fueron vientos
recreando las horas del lenguaje
marino…
Y se rompió mi barca
entre colores pálidos
Mi mar, el mar, la mar
de mi paisaje pardo;
el barro se me pierde por lugares sin fondo
entre la superficie circular de
palabras…
Y regreso sin mar y busco el agua
dulce, salada, insípida,
un agua que me aleje del río;
reconstruyo mi barca y en círculos sagrados
dentro de mi, en silencio
libre y en soledad
me adentro en el compás del remolino
me embarco en entusiasmos
y allá en la lejanía
recreo los encuentros con el verso
y así llego nadando al desvarío
entre las músicas
azules. 

©Julie Sopetrán

EN LAS NOTAS DE UN SAXO

•1 junio, 2017 • 20 comentarios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escuchaba en la sombra lo que acaso decías
pero no me llegaba la música ni el canto,
un saxo susurraba tan dulce melodía
pero yo me perdía por las calles del llanto.
Las manos interpretan lo que les dicta el alma
acordes que se aferran a la esencia dormida;
necesito silencio para escuchar la calma
que transmita al oído los pulsos de la vida.
El sonido no sabe de mi aguda torpeza
y se adentra en el cuerpo cual tinta de papiro
como si se adueñara de la propia belleza.
Enredaba la niebla cristales de zafiro
y esas notas perdidas que guardan la tristeza
quedaban rezagadas en el fugaz suspiro…

©Julie Sopetrán

SEQUÍA

•23 mayo, 2017 • 31 comentarios

 

Nubes de polvo – Foto: Julie Sopetrán

El chorro de la fuente
se está secando
y en el prado no hay agua
¿Qué esta pasando?
Busco agua dulce
que sacie esta sequía
tan insalubre!

El huerto se ha secado
porque no llueve
y se torna amarillo
lo que era verde
¿Qué está pasando
que parece un desierto
lo que era un prado?

La mar mira a la tierra
y está llorando
en la sal de sus lágrimas
se mece un barco
Nanas azules
y le pregunto al cielo:
¿Por qué no hay nubes?


©Julie Sopetrán

SIMIL

•11 mayo, 2017 • 43 comentarios

 

 

Porque soy lugareña
percibo lentamente
la quimera del símbolo
fantasía que reitera

 vivencias

afinidad el sueño en dependencia
de palabras que arden
en el surco de los significados
son instantes
tambalean el rumbo de lo propio

ascienden

descienden en sensación de compañía
en lo factible
llueve sobre la tierra seca
la inclinación se reafirma
cala el placer de la caricia en el ensueño
del arado

llamea el aire 

cualidad el sentido
o la forma de ser en el análisis
de la contemplación
amplitud de paisajes

arcano

donde la greda ya es distancia
nuestros cuerpos se esparcen
en la ceniza del deseo
palabra
o la efigie esculpida
allí
en la suavidad palpable
de lo íntimo.

©Julie Sopetrán

UN VUELO DE MARIPOSA EN LA MIRADA (Ante la escultura del Doncel de Sigüenza)

•9 mayo, 2017 • 15 comentarios

Tumba de Martín Vázquez de Arce. Catedral de Sigüenza (Guadalajara España)
Una de las más bellas esculturas del gótico tardío español. Se atribuye al escultor Sebastián Almonacid (1486) Foto: Julie Sopetrán

Apoyada en el codo de la calma
hoy me viene el Doncel a la memoria,
leo en su libro la palabra: historia
y entre sus letras se me pierde el alma.
Expresión de lector meditabundo
contemplativa imagen de la vida;
¿Buscan tus ojos la ilusión perdida
o el deseo de estar lejos del mundo?
Sobre un haz de laureles reclinado
pareces alternar sueño y cordura;
me consuela tu gesto de dulzura
tu afán de percibir lo ilimitado.
¿Con qué piedra se ha hecho tu belleza
quién puso el pensamiento entre tus manos
por qué bajan tus ojos mis lejanos
resplandores de ensueño y sutileza?
Es Martín Vázquez de Arce, caballero
militar castellano, noble hidalgo;
contigo en la lectura yo cabalgo
el dolor, la alegría, el mismo fuero.
Desde mis soledades te comparto
admiro de tu página, el silencio;
en la mueca del tiempo me licencio
tu museo de historia ya es mi cuarto.
La escultura me alienta, en ella vivo
la lectura es mi pan en tomo abierto,
latido de los ritmos en desierto
o el valor ancestral  del viejo archivo.
¿Qué canto hay en tus manos, mariposa
o es tacto de alabastro la lectura
cual vuelo que revuela tu armadura
en rumor luz-palabra que se posa?
Viene rozando piedra con sus galas
luego, en la llama de mi palmatoria,
se quema el movimiento de sus alas:
tiempo, palabra, pensamiento, historia… 

© Julie Sopetrán

A UNA PIEDRA

•30 abril, 2017 • 57 comentarios

 

1-053 

Cubierta de musgo, la piedra entre las ruinas
soporta los azotes del viento
me siento junto a ella, la miro, no hay yeso en su piel
tampoco es una piedra rodada ni un guijarro,
inamovible, sonriente, eterna
me atrevo a preguntar si tiene madre
si todavía existe su cantera o la enterró el paisaje de los siglos
¿qué manos la pusieron en el arco toscano
qué desazones pétreas limaron su linaje
por qué está sola y sangra entre los musgos su cara sin fisuras?
Y le pregunto cuántos años tiene
cuánto ha sufrido y por qué sonríe
me responde su silencio monástico
y yo sé que está viva y que ha sido mampuesta
por el que ya está muerto…
Y la miro y me mira
y me gusta crear historias nuevas
sobre su duro cuerpo, cuentos de jade o jaspe
de musgo y plasma y rocas
y le pregunto por qué llora si no llueve
y le cuento historias grises como de piedras pómez en espumas de lavas
y me escucha, me escucha y no responde
su altar es el misterio
la imagino altiva, siglos atrás, a la escucha del canto gregoriano
recubierta de odas medievales y las canciones monódicas de los trovadores
en este cenobio en ruinas, armazón de un pasado dormido en el instante,
me voy y no se mueve
y vive,  disfrazada con terciopelos nuevos,  entre un polvo de tierra que la ama,
guarda en su corazón la inscripción enigmática del tiempo
del oro, del imán, de los metales símbolos de alquimias…
…todo pasa por ella, los átomos, los granizos, la humedad de la noche,
estática es eterna
y le cuento cosas y ella sabe que un día no sabrá de mi
y ella seguirá ahí
para saber qué pasa.

 

 ©Julie Sopetrán

 
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