
Después de muchos años peregrinando sendas
he venido a pedirte que olvides mis pecados;
que recojas los frutos que ocultan mis sembrados
y si algún mal te hice, perdones y comprendas...
He venido a traerte las mejores ofrendas:
Mi Palabra, que canta por montes retoñados;
son versos que se ocultan y luego, reposados,
parecieran del monte, otoñales leyendas.
He venido ha ofrecerte la ternura del Fresno
la risa del chaparro, la nobleza del roble,
los tejos, los olivos, milenarias sabinas…
Son árboles sin tiempo que te ofrecen lo bueno
lo que admiran los ojos, aquello, lo más noble
que es aroma del monte en tus plantas divinas.
©Julie Sopetrán








