Los visos del aire en los oídos
El sonrosado tono en mis ardores
La música en los labios de las cosas
El tornasol entre las ramas de los árboles
La lividez en danza de la mariposa
El matiz de tu acento jaspeando el sentido
La gradación de tus palabras cenicientas
Era un silencio pardo, atabacado… de fragancias
Es la sonrisa marcando el paso de la luz entre las hojas amarillas del chopo
Mi piel se enrojece al saberte tan cerca
Se adentran en mi cuerpo melodías
Regocijo de flores en la amalgama de los azafranes de otoño
Haces que vuele el sueño
Borrachera de palabras sagradas
Mareo de sabores
El corazón, la brisa del aliento
Y la danza de todos los acordes en el llanto de la lluvia nocturna
Los sonidos en el remolino de la sangre
O era el eco de los gestos en la calma vencida
Es el canto en los rumores
Ya la brisa es cadencia
Ya siento el embeleso de escucharte
La inflexión de la dulzura
Fue el hambre
O aquello que se quedaba en la memoria
En la timidez de los recuerdos
O en ese bosque al fondo de los valles
Es allí
Donde sigo escuchando murmullos
De un reclamo.
Julie Sopetrán



















