
Es una reflexión
que ataca al sentimiento
al impasible dolor de la mar
de la tierra
del aire
mientras soldados inocentes
invaden algunas ciudades
al mando de lo séptico
y mueren y matan
cuando se dan las invisibles
órdenes
y me pregunto:
¿Esto es el progreso
sin orden, sin respeto, sin amor,
sin fantasías puras
y sin apenas resquicio
para crear un mundo nuevo?
Asustada contemplo el atardecer
los cardos borriqueros me miran
asustados
con la memoria en desacuerdo
la intuición lánguida
la inteligencia sin sentido
y la noticia silenciada
por el manejo oculto
de egoístas poderes
sé que mientras tanto
en la alquimia del chopo
renacen los colores
en su generosidad y entrega
veo crecer la luz
aunque el aire esté viciado
por las fumigaciones
y ya casi es otoño
me habla el llanto
apenas puedo volver a casa
la indiferencia duele
los paisajes gritan
y hasta las abejas lloran conmigo
a solas
este ocaso.
©Julie Sopetrán
















