LUCES DE AGUA

•31 julio, 2011 • 30 comentarios
                                                                           Carmen. Foto: Julie Sopetrán

Luces de agua
espejos voladores
que van al cielo

En la mirada
el alma bebe a sorbos
todos los sueños

Y los cristales
sin dejar rastro crean
la fantasía.

Julie Sopetrán

Queridos amigos: Estaré unos días ausente. Volveré pronto. Os quiero a todos. Besos.

Y NO FUE LA TORMENTA…

•28 julio, 2011 • 28 comentarios

(Historias reales: Julio 2011)

El hombre dirigía la máquina excavadora desde la cabina pintada de amarillo
Yo caminaba como todas las mañanas por la cañada junto a la chopera
Ella, la abubilla, asustada levantaba su vuelo sin mostrarme su coquetería
Ellos, los obreros del campo, fumaban un pitillo desenfadados
Ello, el monstruo, comía tierra con su ancha cuchara y luego vomitaba en los bordes
Nosotros somos parte del medio ambiente. El cielo estaba claro y no había tormenta
En la loma, la diosa encina acompañada de Júpiter ostentaba su elegancia.
El dios fresno. Atis en su abeto. Osiris en el cedro. Apolo en el laurel
Cada uno compartía el significado de estar juntos
en el diminuto paisaje de mis dos o tres kilómetros de caminar diario
En el paseo, la inmortalidad del árbol que da vida, nos acompañaba armoniosamente

Eran los ejes que abanicaban nuestros pasos
La escalera por donde escalaban los sueños…
Mi padre, cuando yo era niña, me enseñó a amar el chopo
los plantaba en lugares húmedos, cerca de los regueros
Choperas para cortar el viento, para recoger setas, para sentir la brisa
en el tambaleo de sus hojas triangulares, a veces círculos, en movimiento de colores
Al hombre, desde su monotonía mecánica
no se le ocurrió otra cosa que levantar el brazo de la excavadora
y con el «cazo» en movimiento, empujó al chopo más alto y más sano a su alcance
dejándolo caer muerto a la tierra…



No podía creerlo y estaba pasando «ahora» ante mis ojos
El chopo no era suyo, estaba en la cañada, lindaba con su nueva zanja
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué dejó el árbol seco y tiró el verde?
Escuché un grito atroz. Quise morir con él. Quise esconderme de vergüenza ajena
Quise abrazarlo. Quise matar al hombre insensible a la vida, al amor, a la tierra…
Tú, que retenías el agua de la lluvia y jugabas al escondite con la niebla
Tú, que dabas generoso tu sombra estilizada y humedecías mi aliento
y transpirabas un vapor divino
Tú que le dabas oxígeno a tu propio  asesino y retenías en tus hojas el polvo envenenado
Tú que no te quejabas de nada cuando la lluvia ácida penetraba tus poros
Tú que abrazabas el silencio de mis estepas
Tú, tú que refugiabas a los pájaros
y le dabas forma a mi sonrisa, cuando abanicabas con tus hojas caducas mi llanto…

Tú que habías crecido treinta metros, símbolo y estética de la más pura belleza
Tú que teñías mis paisajes de amarillo en otoño
Tu madera homogénea , tu fruto lampiño, de ti  sale el papel donde escribo
Y vivías en la cañada, libre, cortando el viento a los sembrados de quien te mató
Tú que soportabas el frío y entre tus hojas reforzabas los laberintos
Ahora te veo en el suelo, muerto, tirado en la impotencia, desarraigado
sin nadie que te lleve a un cementerio cósmico. Porque tú pertenecías a los dioses
Regresé a casa triste. Sin ánimo.  Volví a la mañana siguiente cuando no había nadie
Me abracé a ti llorando. El sol permaneció escondido entre oscuras nubes
No. No fue la tormenta quien te destruyó…
Ya nada será azul este verano. El sol lo sabe: la tormenta es del hombre

Tú, mi amado chopo, en los ojos, en la cámara,  quedarás como «realidad absoluta»
siempre vivo, en mi denuncia. 


©Julie Sopetrán

 siris en el

NOTICIAS SIN FIRMA

•27 julio, 2011 • 26 comentarios
Huyo entre las risas de la niebla
Palabras ahogan besos
La soga es de bronce
Quedan cortadas las manos entre adobes
que separan mundos
Las arañas ríen angustia
ellas bordan agujeros negros para el llanto
Necesito correr
romper entre las piedras los tacones
de los zapatos
Huir entre el polvo de la soledad
Cruzar el abismo sin mirar al vacío…
Hoy lo han comentado las noticias sin firma:

«Se suicidó por ser desleal a su amante
aunque fue una mujer amenazada…»

Y tú
quedaste libre de toda culpa
Y yo
reconstruí la paz.

 


©Julie Sopetrán


XXIV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2011 EN MADRID

•24 julio, 2011 • 26 comentarios
Monasterio de San José (Madres Dominicas) Calatayud, Zaragoza

Este poema está dedicado especialmente a la siempre joven Sor Cecilia, amiga bloguera que tanto aporta a nuestro grupo de amigos. Con mucho cariño.
Vienen de todo el mundo, la jornada es abierta
son jóvenes que cantan y rezan muy unidos;
con su cruz de madera, firmes y agradecidos
su fe es la melodía que edifica y despierta.

Arraigados en Cristo con alma descubierta
celebran la firmeza y apuestan decididos
defender la alegría de todos los tañidos
que dejan las campanas en la mirada incierta.

Su fe cubre el descenso de todos los fracasos
desechan la mentira de los engañamundos
y siguen a aquel hombre: Karol Józef Wojtyla.

La imagen de la Virgen acompaña los pasos
son peregrinos fuertes que abonan lo profundo
y llevan la bandera de Dios, en su mochila.

Julie Sopetrán

MONÓLOGO DIALOGADO

•22 julio, 2011 • 20 comentarios
¿Me llamas?
Escucho tu voz de lobo en el desierto
No. No eres tú
Es la playa que se traga los besos antiguos
Son los peces  que ya no chupan la piel con soriasis
Él se pasea por el hielo con los pies descalzos
¿Dónde los dejó?
El viento se ha llevado las huellas
Ella me dice que han quedado atados al Amor
para que nadie los calce
¿Traigo el betún?
No. No te molestes
Brillan
¿Dónde se fue?
¡Quien sabe!
El agua ha borrado caminos
Escuchemos las olas…
Julie Sopetrán

COM_PASES

•19 julio, 2011 • 21 comentarios

Compás de dos por cuatro
cinco por ocho, tres por cuatro
mayor, menor,
se abre, se cierra
toma distancia, hay curva,
me quedo con tu «cuatro por ocho»
necesito esos pasos
que borran las esperas.
Quiero cinco por ocho
o un compás de cuadrante
que llene aberturas
de músicas…

Escucha, escucha…
Sí. Son los pasos
que engañan
la impaciencia.

Julie Sopetrán

IRIDISCENCIA

•13 julio, 2011 • 27 comentarios

Explotó el vientre de reír
en la pintoresca
gracia del globo en su viraje
Los colores pintaron el aire
llovía tinta azul en los bordes
marrones del camino
Era la geometría cambiante
visos carcomidos al fondo
de la carcajada
como una mancha en linea recta
enseñando los dientes
Le salían hoyuelos a la luna
trocatintes en la cara
oculta de la palidez
polvorienta
Ya no era nada el tiempo
El retozo
parecía un hélice
surcando fondos
Redondo el guiño
cuadrado el sentimiento
triangular la mirada
Son mundos hechos para soñar en color
Y el agua viento desteñía ese gozo
de saberse en vuelo
detrás del arco iris. 
Julie Sopetrán


COLUMPIO

•7 julio, 2011 • 27 comentarios
Jean Honoré Fragonard (1767)

 
Baila la cuerda
comba de sentimientos
en los pies juegan

Salto y pisada
los cordeles ajustan
manos atadas

Compás de versos
a ras de tierra vuelan
las esperanzas.

Julie Sopetrán

TROTACONVENTOS EN LA HOGUERA

•3 julio, 2011 • 23 comentarios
¿Alguien conoce los ungüentos?
Doña Endrina espera el Amor
Acusan a Trotaconventos del engaño
Es  de noche
La hoguera está encendida
La risa del aire desnuda poesía en el cuarto
Antoja besos
Crea amantes
Bebe lo necesario para calmar el fuego
La copa se llena de estrellas
Destruye sentidos
Emborracha
Las sogas  atan su piel
El dinero se quema
Don Carnal se aleja en llanto
Doña Cuaresma ayuna
El Arcipreste implora el Buen Amor
Por Hita danzan las botargas
No hay liberación posible
Si no vienes ahora
Luego
Será tarde.

Julie Sopetrán

LA PIEDRA Y LA CADENA

•28 junio, 2011 • 21 comentarios

Foto: Julie Sopetrán
Ronda un ángel la casa
sacude las memorias
y se sienta en la piedra
guardando los eslabones enlazados…
Todo está tirado en la alfombra
de la casa limpia.
El olor a café impregna los tabiques
y es silencio la palabra sentida.
Mientras llegas
los colibríes buscan miel en las flores
y la noche acomoda su gesto en este mar de tierra.
En los surcos, recién arados,
un brillo de perfiles
desdibuja los huesos de la ausencia.
La soledad se viste de payaso
mientras los sabores
desencadenan
la espera.
Julie Sopetrán