Niña Tarahumara (Foto de Internet)
La recóndita Sierra
sangra
Porque no es fácil, no
Vivir entre barrancas
y tan cerca del precipicio de la carencia
Tristeza de no tener leche en los labios
ni pan, ni agua para la milpa
Mientras los «chabochis» se sacian
Porque eres dios de tu propio cosmos
«raramuri»
¡Espera!
¡No te vayas!
¿Qué podremos hacer sin vosotros
los que todavía soñamos?
El Sol, la Luna son nuestros aliados
amamantan lo invisible
nos aman
No te dejes raptar por el círculo sin centro
No. Así no puedes sostener el mundo
se quiebra el eje de lo esencial
¡No te vayas!
Sólo la indiferencia es el suicidio
Es tu pureza
la esperanza
que sonríe a la orilla del abismo
No puedo alcanzarte
sabes correr descalzo
capturas venados en la sierra
verbalizas rápido la idea
Enséñame a correr
Espera. ¡No te vayas!
¿Sabes? He soñado contigo
Y me dabas la tierra, el fuego, el aire, el agua
y no me pedías nada a cambio
Tú que todavía me hablas de la fuerza suprema
«Onorúame»
Aunque tus muchas almas no teman a la muerte física
No quiero que te vayas…
Si me das el valor de darte lo que tengo
para que no te vayas
Te contaré mi sueño.
Porque sé
Sé que te importa.
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