Nadie en la calle
es de noche
la risa del aire desnuda poesía en mi cuarto
antoja besos
bebo sueños
la copa se llena de estrellas
roza sentidos
emborracha
algo tiembla en la piel
luego
será tarde.
©Julie Sopetrán

Mariposa de dos vuelos
tu rumbo toca mis ojos
y me regalan tus alas
las flores donde te posas
seda o dimensión del sueño
en el brillo de tus gestos
me transparentas azules
que mueven sombras solares
me pierde tu danza frágil
vas y vienes laberinto
de seda los sentimientos
y así juegas mi delirio
en el frenesí del tiempo
vuelas, vuelas y me llevas
cruzando los cementerios
ya estás tan cerca, tan cerca
ya vas tan lejos, tan lejos
que me transportas el alma
por los brazos del encuentro
vuelo horizontes materia
que me elevan el «no puedo»
súbeme hasta la montaña
de la emoción en regreso
muéstrame tu playa dulce
donde se besan los vientos
déjame desnuda y libre
en frágil furia que agite
todos los vuelos en cruz
tropiezos de las espumas
que parecen elevarnos
bregando sobre las olas
vuela, vuela los espacios
y llévame a las orillas
donde sonríen las piedras
a la muerte que es la vida
y así entenderé la fuerza
de las dos formas del vuelo:
que volar en vertical
y sentir horizontal
es luz que amo en silencio…
©Julie Sopetrán
ÁFRICA
África, la mansión del oro
diamantes, cobre, platino
y todo cuanto imagino
considerado un tesoro.
Tanta riqueza la ignoro
sus recursos naturales
son divisas oficiales
que enriquecen a Occidente;
Y en África muere la gente
cual si fueran animales.
2
No sé quien puede ayudar
a eliminar la pobreza;
si en la miseria hay riqueza…
¿Quién me lo puede explicar?
Alguien tiene que ganar
y no es la madre sufrida
que le da al hijo su vida
y sin tener qué comer
todo lo puede perder
enferma y desprotegida.
3
El pueblo sólo tiene armas
aunque esté lleno de minas;
y por todas las esquinas
la muerte repica alarmas…
¿Pero cómo la desarmas?
Los intereses creados
nunca se ven terminados;
y son millones de niños
sufriendo los desaliños
por los negocios firmados.
©Julie Sopetrán
Región entre las piernas delgadas de la moda
rodillas satinadas, movimiento sexy
vaqueros cortos, chicas de élite
escote andrógino donde suena el vacío
donde el cosmos y el caos
amplían las posibilidades
que son formas
geometría del tiempo
que pinta emulación sobre vientre plano
para llegar a la talla treinta y dos
no importa pasar hambre
hacer gimnasia
modelar la estructura ósea
los dos polos se orientan hacia el centro perfecto
el eje vertical norte-sur endereza las curvas
los bosques del trastorno alimentario
por delante, por detrás
hay que señalar los huecos vacíos
reclamar movimientos de pasarela
afinar el estilo
dar garbo a un este-oeste de caderas limadas
al son de los vértices
el cenit es el agujero por donde pasan los ojos avizores
en busca de placeres suicidas
donde la diosa Delgadez sonríe
modelando flaquezas
la lechuza de Minerva presagia muerte
en los andares
y tú sigues rezando pérdidas
desde la boca abrasadora de tus muslos
atributo de serpiente herida
en los desequilibrios que se arrastran
por el éter de las irregularidades
limitación de lo impreciso
disgregación de lo físico
circunferencia
coca cola supliendo leche
o un pez que se muerde la cola
en clima flaco
elasticidad de la piel
exceso de carencias
apatía hacia el término medio
marca ideal
para la convivencia de alto status
o mirar por encima del hombro
a la más gorda
sobrepeso igual a soltería
o salario más bajo
como «objeto perdido»
o extravío de masa… Hambre
de espacio para el cuerpo presente
contrariedades, anomalías, deficiencias
surrealismo mágico de esa calle
que es puente y pierna
donde se erige y se levanta y se asienta
esta forma humana tan dispar y tan misma
en lo biológico
pedestales, pilares, pirámides, puertas
espacio entre los muslos
dos mundos separados, anorexia
en desfile de improperios
donde nos exhibimos cada día
como si «el otro» no importara nada
los muslos tiemblan
el agujero del puente se balancea
el hambre es pan para el psicólogo
se desfigura la piel
un puñal silva su acero en los espacios
su giro es vertical
el maniquí reclama belleza
el espejo miente
y en el estilo
la muerte recrea su arquetipo.
©Julie Sopetrán
SOBRE EL AGUA
Más acá del abismo estático
la belleza acomoda su espejo
al equilibrio
nada pasa inadvertido a los ojos
el instante muerde vértigos
al fondo se sumerge
lo desconocido
el silencio grita Amor
Muerte, Tiempo
Palabras
Es en la espera
cuando se rompen los cristales
que proyecta la imagen.
©Julie Sopetrán
Un minuto esperando
puede ser un infierno
o puede ser el instante más feliz
puede ser lo que sea
en el suspiro
y es lo que es adentro
en lo infinito
eso tan dulce y tan amargo
un viento suave
dos tórtolas
los cisnes
el temblor invisible
el asombro
los miedos refugiados que gritan
en las orillas
de los pasos perdidos
puede ser la nostalgia
que enzarza nuestros ojos
llenándonos el tiempo
de lluvia
y es la caricia de un sueño
que se desliza por el hielo
de la ausencia
en los acantilados…
un minuto esperando
es la eternidad
bajo las estrellas
que ríen la sublime esperanza
de saber que estás cerca
y todo pasa
y todo es
porque existes…
©Julie Sopetrán
Escultura en azabache de la artista gallega, Mónica Pereiro Otero. Conjuga imágenes desde su aristotélica concepción del universo. Su técnica es muy laboriosa tanto en escultura como en su pintura, una pintura joven, fruto de su relación armónica entre la proporción y la mesura. Mónica es muy reposada con recursos muy novedosos y de una autenticidad sorpresiva. Ha realizado múltiples exposiciones en su tierra natal: Santiago de Compostela, Madrid, en Tarragona, México, Estados Unidos, etc.. Está especializada en orfebrería y talla de azabache. Esta figura escultórica titulada Estudio Vertical, es una muestra de su último trabajo. Así también incluyo una muestra de su pintura titulada SOMA.
ESTUDIO VERTICAL Y SOMA
Realidad de ámbitos son formas creadoras
que definen perfiles cual visiones sinópticas
La ambigüedad no existe en el conocimiento
ni hay esquemas mentales en la filosofía
Recrear paso a paso los transitorios sueños
de las realidades, que parecían muertas
o un estar en el mundo capturando lo bello
y volver a las sombras a suavizar la piedra
Reflexión de la forma para la trascendencia
materia concebida del poder expresivo
que visualiza el ojo cuando contempla el arte
Busto, talla, experiencia de labrar con las manos
la figura que el alma concibe en su grandeza
y así ofrece el artista, lo que a solas percibe.
©Julie Sopetrán
Imagen: Adrians Art
Se cruzan entre nubes las gaviotas
sincronía de luces extraviadas
presencia en un revuelo de miradas
aunque parecen libres: son mascotas
Sus voces en el aire crean notas
vuelan para gritar acompasadas
como un viento de risas inventadas
que son eco del llanto que rebotas
Y concurren, regresan, crean pasos
su presencia combina con el fuego
mientras, durante, cuántos los retrasos
Volar, volar recrea el desapego
Cantar, cantar aviva por si acasos
y todo lo demás, queda en el juego.
©Julie Sopetrán
La luz está en las flores del ocaso
atracción luminosa que se apega
al aura indivisible de tu paso…
Voy siguiendo la huella que me ciega
hasta ser mariposa en tu regazo
desde la primavera hasta la siega…
Carboncillo que vuela como un lazo
quemándose al azar del movimiento
trastocando los aires de su trazo…
Luminaria encendida en el aliento
que purifica el alma por el arte
de volar y volar a contraviento…
Mariposa es el beso que reparte
tic tac de corazón, vaivén de llama
un juego recreado para amarte…
Suspiro volador de quien te ama
o vuelo hecho suspiro sobre el fuego
del ardor de la noche que se inflama…
Vienes hasta mi boca y te vas luego
pasando por las cosas sin mirarme
y vuelves a fundirme en desapego…
Tu danza me seduce hasta adentrarme
en el gesto sutil que arma el derroche
y puedo entre ademanes alejarme…
En mis flores no busques el reproche
la alegría me impide la censura
y eres la vida misma de mi noche…
Brego espacios soñando la ternura
y me olvido del cuerpo, te persigo
quiero atrapar al vuelo lo que dura
y trascender Amor en lo que sigo…
©Julie Sopetrán
Esta que ves aquí es ella,
yo a los veinte
una foto para las primeras miradas,
envié la sonrisa entre brazos cruzados
no se veía la ternura sólo una flor detrás
a mis espaldas
brotaba el primer deseo y era blanca
como los sueños que se tiran a la basura
sin oler.
Luego duró un momento, al año rota
un brazo por aquí, una mano por allá,
media cara se la llevó el viento
y el negativo todavía busca
al fotógrafo.
©Julie Sopetrán