El tiempo es la palabra a la que no renuncias
es un paso indeciso caminando despacio;
una ilusión, un eco que resuena el espacio
donde de extremo a extremo la vaguedad enuncias.
El tiempo sólo existe cuando tú lo denuncias
la prisa, el desenfreno son el fin y el prefacio;
chocan entre los muros de su propio palacio
porque el tiempo no existe si tú no lo pronuncias.
El tiempo es todo y nada: burbujas en el viento
como un latido cósmico que concentra la vida
suspiro que entrecruza misterio e incertidumbre
El tiempo nace y muere en nuestro propio aliento
se deshace en las manos, te reclama y te olvida
el Amor lo hace eterno detrás de la costumbre.
© Julie Sopetrán