Que la muerte me hiere que el dolor me sacude
Y siempre, siempre haciéndote la víctima
Displicente, apático, descontento con todo, acongojado
Das la impresión del bueno, del sublime, del que sufre
Y eres lo hipócrita, lo cobarde, lo superficial,
Lo que me puede
De rabia y de tormento
Y yo, yo soy la abatida, la atormentada, la que expresa
La emoción más brutal, más delirante
Me estalla la cabeza, me ametrallan tus palabras necias
Tu silencio, tu indecisión, tu ausencia inalcanzable
Si al menos confesaras que te fuiste con ella
Si al menos me dijeras lo que eres
Si pudieras ponerte de pie y mirarme a los ojos de frente
Y viera cómo se tambalea tu desequilibrio físico, mental
Si compartieras tu angustia interior y me gritaras
Eso me falta, tu grito mortal para desintegrarme
En tu queja
Si sacaras de tu calavera lo más trágico,
Lo más delirante
El temor, la obsesión, la enfermedad, tu muerte
Tu asquerosa muerte diaria ¿De amor?
Tu vida no vivida que me mata a golpe de indiferencia
Eres un hombre desesperado y sigues, sigues con ella
Y no sabes dónde ir, y no sé de dónde vienes
Y por qué, por qué me juraste amor en la mentira
El bosque que plantaste se ha quemado,
Arden nuestras vidas
Este es el fin de una aventura que un día
Llamaste amorosa
Ya no sirven las lágrimas. Me estalla esta cabeza
Ya soy una mujer indiferente. Ya me puede la vida
Ya me aterra el silencio. Sólo el camino me invita
Por el valle a desnudarme.
A dejar el descuido de mis harapos
Me bañaré en el río y dejaré las dudas en la orilla
Mi aspecto despeinado, la desesperación, la tristeza
Esta cara de máscara que me estalla al verte
Enterraré lo que me ocultas.
Asesinaré esta inquietud
Este desasosiego. Esta maldad atormentada
Y te juro, te juro por este tronco quemado
Por este bosque herido
Que no volverás a verme.
Que no estaré jamás en tu camino
Que no me reconocerás ni siquiera en el infierno
Porque desde ahora mismo: te lo juro
¡Seré una mujer nueva!

















