
…porque alguien me pidió que escribiera un poema largo diciendo por qué escribo.
Me lo preguntan siempre y se me viene todo dentro
Escribo porque las piedras me invitan
a escuchar el llanto del tiempo
entre las ruinas de un viejo cenobio
Los monjes saben de mi desnudez
dejan en los tinteros sus calaveras ancestrales
y así escucho los salmos
que se me pegan a la piel como suspiros o vivencias
de cantos gregorianos…
Escribo por el llanto que llega hasta mis ojos
hasta formar cascada
sobre la montaña infinita de la soledad
Escribo por los niños que mueren sin amor
Escribo por el aire que se para en mi aliento
escuchando la música de las palabras libres
y los significados presos en contenidos prodigiosos
Escribo para identificarme con el almendro en flor
aunque no llueva
Escribo porque escucho el arrullo de la tórtola en mi ventana
volándome hasta el árbol las tinieblas ocultas
Escribo porque nazco y muero en el sonido
del instante, que me trae el gozo de los pájaros al amanecer
o los presagios de la lechuza amargándome el sueño
Escribo por las flores, por los frutos, por los cardos por los arroyuelos
y por los principios de todas las sospechas
Escribo por esa posibilidad de sentirte un día entre mis brazos
o sentirme en los tuyos, casualmente y sin excusa
Escribo porque me acosa la belleza
la verdad, la ternura, el caos, el orden, las posibilidades
los encuentros, la paz…
Escribo para que no exista la guerra
Escribo por tus dudas, por la liturgia, por el teatro
por lo que llevo dentro y fuera de mi
Escribo cuando me sacude el dolor y el amor
Escribo cuando me canso y cuando no hago nada
y me acosa la esperanza y hasta creo en el Dios de las ánforas
y por Él, escribo…
Escribo por gratitud, por respeto, por amistad
Y es cuando dudo cuando más escribo
Cuando nombras la luz o la noche
Escribo porque no podría ser de otra manera
y aunque todo a mi alrededor sea indiferencia… !Escribo¡
Escribo porque me debilita la injusticia
Escribo cuando divago, cuando observo
cuando me dejo llevar por las olas
o permito que el mar se adentre entre los huecos
de mis pies, de mis manos
Escribo porque me gusta bailar con la vida
cantar con el olvido, soñar con tus labios
Escribo porque me empuja la música
los números salvajes de la fascinación y el asombro
o tal vez la geometría del encanto
de los polos opuestos, distantes, cercanos, ajenos…
o simplemente pares en el verso imposible de los sueños
Y me inspira lo errante, lo esperpéntico, lo bohemio, lo dulce
Escribo por lo posible y lo imposible
Me lo pide el corazón a golpes onomatopéyicos
Y no sé si he contestado a las preguntas de la pregunta
Porque sí, escribo para desenredar este nudo en la garganta
el nudo de los desasosiegos de lo social y de lo vano
y desatar el lazo de la muerte que me arrastra en vivo
hasta la tumba… Y así escribo en el frágil papel
de lo efímero
Tal vez he roto el hilo de la cordura
porque me rompo en la frecuencia de lo ambiguo
Y escribo, escribo hasta romperme en el desmayo
de la edad -donde apenas he crecido-
en plenitud de verbos y dualidades
Escribo porque crees en mi
y Alguien -todavía no se quién- me dijo que escribiera
para sentir en alma la materia
y recrear su esencia en la Palabra
Y así escribo, pero más que nada y todo…
¡Escribo porque amo!
©Julie Sopetrán




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