
Picasso – Arlequín
Mascarillas del bullicio
la sardina fue enterrada;
y nació otra madrugada
sometida a mejor juicio.
Payasos, murgas y vicios
transformaron la mirada
y la burla fue escuchada
completando el artificio.
El pelele, el maquillaje,
la máscara y la piñata,
todo se somete al traje
de diversión inmediata.
Y no se sabe quien mata
la emoción del personaje.
©Julie Sopetrán
















