
Fotografías de Julie Sopetrán
No hay soledad posible
cuando amas
cuando la luz juega en colores
y el viento crea músicas
y en el cristal transparente del oído,
las palabras, danzan.
Es cierto que la pesadilla espacial de la existencia
me atrapa en su materia
Y el cuerpo sufre los pinchazos de los cardos secos
y el delirio y la congoja
y la angustia y la tristeza de las falsedades
que quieren instalarse en las entrañas, y sientes
ese escozor, no sé, un cuando que, otro cuando yo, o para qué
seguir viviendo entre vilezas; y de repente…
…hay una flor que crece entre las piedras
y te habla de esperanza
o aquella mariposa que diseña caminos
en el aire entre las amapolas
y aunque me digas que no es verdad
la vida, la belleza, la poesía, el canto,
diseñan fantasía en la memoria
o dan un toque mágico al instante,
te diré que hoy el agua del molino me suena a cascabel
de gozo extraño
como si fuera un eco que me hace dulce el día
y grande el alma.
Es un ritmo perdido o el placer recobrado
de un sentimiento lírico
o el deseo enloquecido de amar:
¡puro milagro!
Parece un fervor místico, pero es un Aleluya
un momento que sientes, rico, afortunado, mágico
en esta solemne fiesta
de estar vivos.
©Julie Sopetrán https:
//antoncaes.wordpress.com/2018/06/19/aleluya/

















