Cual si fuera de día a medianoche
antes de soñar nada, miré al cielo,
sentí lo más lejano, lo más noble
una especie de luz, un sol radiante
Era una noche más en altas horas
las tantas
de aquel silencio al fondo…
…entre las ruinas
el frío en el arroyo del molino
el cenobio sin cantos gregorianos
el caz lleno de niebla
y la fuente vacía.
Algo desconocido y poderoso
sobrecogió mi ser en un instante
las huellas onduladas de otras vidas
la extraña sensación de una presencia
o la ráfaga dulce
de la estrella
susurrando al sentido nuevas luces…
… algo puro en el aire, en lejanía
sin palabra, sin verbo, sin enlace
con aquello invisible que se palpa
y es esencia sensible en conticinio
Son tus ojos
que vienen a mirarme
o tu voz, o la música, o el eco
de aquello tan sublime en la memoria;
ocasión de nombrarte
hacerte sueño,
fijar entre las nubes nuestro rastro
o agitar lo sensible en lo enigmático.
Un sol de medianoche en la esperanza
Miradas que se encuentran
cerca, lejos… Y todo gris y luego azul
y luego…
…la noche es un jardín lleno de brotes
Mi ser ya está en tu ser, la sombra es pura
certidumbre inefable en la nostalgia
de sentir el momento
o esa bondad secreta de los dioses.
©Julie Sopetrán



















