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Cuando Dios me posee se acrecienta el instinto
y puedo ser Poeta porque él me lo consiente
sin sentirme en sus brazos el poema no existe
y escribo, escribo, escribo desbordando la esencia
el Arte es privilegio que surge de prestado
es revolar en alma por el soplo divino
que acecha lo inconsciente, las oscuras ideas
los paisajes que cantan… las palabras que suenan
un motivo sinfónico, un término sonante
un paso fantasía pisoteando nubes
o acaso la delicia de un sin fin de colores
envolviendo en los labios los acentos, las sílabas
los esbozos de un golpe de luz en el cerebro
o la brusca caricia que te deja el relámpago
cuando rompe las piedras enfrente de los ojos
y entonces, la palabra manifiesta su gozo
espontánea vivencia, extraño sentimiento
es eclosión activa del yo sobre la nada
impulsos que transfieren las emociones puras
sensaciones ocultas que dictan la belleza
arrebato de sueños, soplo que se hace viento
colosal entusiasmo, que descubre la calma
ardor de poesía que se filtra en las venas
y arrasa los silencios del todo imaginario
un sin tiempo del tiempo por la interna galaxia
o la dicha que dura del suspiro que pasa
o la fuerza explosiva del «yo» sobre la tierra
que desgrana momentos en el objeto amado
retórica en relieve, laboratorio abierto
corriente que se funde de alegría y tortura
inspiración es todo, lo que me puede en llanto
y río y sufro y gozo cuando me envuelve el verso.
©Juie Sopetrán


























