
Goya. La maja vestida. Museo del Prado
Hoy no hice nada
me tumbé en el sofá mirando hacia el vacío
y me dejé llevar a no sé dónde
No sabría expresarte cómo o en qué momento
todo el paisaje cambia.
En esa fuerza interna de los sueños ocultos
los dioses alborotan el alma
y sientes un claro amanecer a tu costado
o esa dulce sonrisa del ocaso
que trasciende al deseo en la distancia.
En esa placidez de la añoranza
el llanto es alegría
porque en la forma de ser juega lo idóneo
y en la contemplación hay espejismos
de verdades ocultas…
Y sé que la conducta no es bastante
para exponer la fuerza de sentir.
La apatía transita por mi asombro
reinventa, recrea lo incompleto…
Tirada en el sofá, busco tu voz, tu luz, tus ojos,
tus brazos estrechando mi indolencia
o un vendaval de versos en la trova
que inunde de palabras la garganta
para que así descubra que estoy viva.
Todo es en el silencio donde espero
gozar los horizontes preferidos
ver que el jardín se agranda
aquí, allí, tan lejos y tan cerca…
Sentir que el alma es nube, cielo, volcán,
laguna, barro, árbol,
mar, desierto, llanura o cordillera.
Se hace sólo de llanto la alegría
y las luciérnagas habitan las esencias
que también son estancias…
Hoy no hice nada
me tumbé en el sofá mirando hacia el vacío
Siento que afuera llueve
y sueño
sueño que en nuestros charcos juegan
los colores.
©Julie Sopetrán
Publicado en writing
Etiquetas: Añoranza, Paisaje interior, Poemas de Julie Sopetrán, Tirada en el sofá