
Cuando intentas algo que te parece difícil y lo haces para mejorar tu prosa, para aprender a escribir, sin pensar en los premios o en las menciones, porque hay un propósito de aprendizaje, de superación, de amor a la escritura… Cuando ves que lo vas consiguiendo, es sin duda, un motivo de alegría saber que poco a poco avanzas. Y esta mención, significa mucho para mi, porque no, no me es fácil contar una historia en cien palabras. Pero como bien dice la autora de esta iniciativa… es un RETO. Esta mención me motiva para seguir intentándolo. Gracias Lídia por tan magnífica idea. Mi cariño y mi agradecimiento por tal mención. Un placer compartir con mis lectores hoy este pequeño logro que surge de las palabras: rayo y lectura. Y sí, tan sólo dos palabras pueden hacernos crear, pensar, sentir, recordar…

LUPE
Lupe es una niña de diez años, vive en una comunidad nahua en las montañas del estado de Morelos. Su padre es chamán, porque ha sobrevivido a un rayo. Es una zona de grandes tormentas, la persona que subsiste a esta experiencia, se la considera sagrada. Lupe, aprende a leer, va cada dos días con el Maestro a la escuela más cercana. Aprender es su mayor deleite. En el trastero de su casa, escondido en una inservible máquina tragaperras, me enseña su tesoro: es un libro. Sin importarle demasiado la tormenta, para ella, la lectura, es regocijo en su pobreza.
Dejo a mis seguidores la página de Lídia Castro, SEGUIR JUGANDO, para que se animen a participar. Merece la pena intentarlo.
https://lidiacastronavas.wordpress.com/2019/12/02/la-bailarina-ardiente/
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