
Volé tras de las alas de esa luz que cautiva
me sentí mariposa en los brazos del viento;
así perdí la sombra, la angustia y el momento
hasta olvidar que el viaje ganaba mi partida.
¿Soñaba? Nunca supe si despierta o dormida
regresé en un suspiro al halo de mi aliento
y sentí esa alegría que otorga el movimiento
en las frágiles alas a la emoción asida.
Repartí mi donaire de danza en el camino
fui borrando las horas perdidas del fracaso
y sentí que es el néctar alimento divino.
La luz se hace en mi alma transita en el ocaso
la venero y la siento cual si fuera destino
pero es sólo el instante derretido en mi paso.
©Julie Sopetrán















